viernes, 29 de junio de 2012

FORO DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y RESISTENCIAS



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AQUÍ LA 13: DIEZ AÑOS DESPUÉS

Este año 2012 es para nosotros en la Comuna 13 un año de memoria, homenaje y reparación simbólica a las víctimas del conflicto armado. Así lo hemos asumido un grupo de organizaciones sociales, comunitarias y del sector oficial, a quienes nos une la convicción de que es posible aprender del pasado violento y que el camino hacia una ciudad más democrática y justa, lo construimos entre todas y todos.

La Comuna 13 históricamente ha enfrentado realidades complejas que han afectado el ejercicio de los derechos de la población en general, donde se han entrelazado factores históricos, sociales, de desarrollo, de exclusión y pobreza, aunados a alternativas desacertadas que reflejan la incapacidad acumulada para plantear soluciones.

Diez años han transcurrido desde que tuvieron lugar las operaciones Antorcha, Mariscal y Orión, y la enseñanza no puede ser más contundente: los actos de fuerza, la violencia como argumento y la violación de los Derechos Humanos por parte del grupo que sea, nos alejan de la ciudad que queremos.

Para reflexionar y actuar frente a esta problemática realizaremos el foro “Aquí la 13: diez años después", donde se analizará el papel de los medios de comunicación en la construcción de los relatos y discursos que dieron cuenta de los acontecimientos en aquellos días terribles y la manera como éstos han ayudado a construir toda una lógica de interpretación de lo que nos ha sucedido en relación a la violencia, pero también en relación a las acciones de resistencia y resiliencia de las comunidades.

A partir de la necesidad de adelantar acciones tendientes a la construcción de Memoria Colectiva, la promoción de la convivencia pacífica, la dignidad de la vida y el homenaje simbólico a las víctimas del conflicto en la ciudad, se ha conformado el Comité de impulso de acciones de memoria en la Comuna 13, el cual ha realizado durante los primeros meses del año acciones como: “Mariscal, 10 años la esperanza persiste”; el Conversatorio “Entre Palabras y Resistencias”; además, promoverá otros espacios académicos, artísticos y formativos, a través de los cuales se exige el esclarecimiento y la no repetición.

Día: jueves 05 de julio de 2012
Hora: 2:00 pm -6:00 pm
Lugar: Parque Biblioteca San Javier
Entrada libre con previa inscripción
Corporación Jurídica Libertad: teléfono 2516350 EXT. 107 ó a través de la página Web:
http://www.museocasadelamemoria.org/aquila13
Email: accionesdememoria@gmail.com

Convocan
Corporación Jurídica Libertad
ACJ-YMCA
Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado – Capítulo Antioquia
Obra Social Madre Laura
Programa de Atención a Víctimas del Conflicto Armado Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín
Museo Casa de la Memoria
Observatorio de Seguridad Humana de Medellín
Parque Biblioteca Presbítero José Luís Arroyave
Madres de la Candelaria
Asociación Gente emprendedora
Biblioteca Comfenalco Centroccidental
Organización de Víctimas de la Comuna 13

lunes, 28 de mayo de 2012

VIDEO MUSICAL SOY COMUNA 13

Compartimos este video musical Soy comuna 13, realizado por Documental amarillo y Klan 2ble H13.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=A0XAwPsflNI

MARISCAL: 10 AÑOS La Esperanza Persiste

A las 3:00 de la madrugada del 21 de mayo de 2002 comenzó la tercera parte de la pesadilla particular de la Comuna 13. Después de las operaciones militares Otoño y Contrafuego, el 24 y 29 de febrero de ese año, y una serie de amenazas, persecuciones y homicidios desde 1999, los habitantes de la zona cargaban con la temible certeza de que se avecinaban días peores.

Sin embargo no dejaron de sorprender las ráfagas de fusil que se desataron sin que despuntara siquiera la mañana y la negrura que reinaba en los barrios 20 de Julio, El Salado, Las Independencias y Nuevos Conquistadores, donde tanques del Ejército Nacional destruyeron un transformador de energía para dar comienzo a la Operación Mariscal.

Ni dejaron de sorprender los mil efectivos de la Policía, el Ejército, el DAS, el CTI, la Fuerza Aérea Colombiana, la Fiscalía y la Procuraduría que tomaban posiciones en las callejuelas y las escaleras que atraviesan la Comuna, amenazando a todo aquel que osara sacar la cabeza para ver qué ocurría y arremetiendo contra la población con ametralladoras M60, fusiles y helicópteros artillados.

Al parecer iban tras los integrantes de las FARC–EP, el ELN y los Comandos Armados del Pueblo (CAP), pero las ráfagas indiscriminadas terminaron perforando los muros, techos y ventanas de un sinnúmero de casas endebles, donde sus ocupantes nunca –ni en ese entonces ni en la actualidad– se han sentido seguros ante los disparos cruzados.

Después de doce horas y media se contaban nueve personas muertas, entre ellas dos amas de casa y cuatro niños, y aproximadamente 37 heridas. Además fueron detenidas arbitrariamente otras 55 personas.

Tras diez años de su asesinato, a las madres de Yiseth Adriana Tascón, María Isabel Jaramillo, Jorge Alexander Bustamante y John Wilmar Ayala, los cuatro niños víctimas de las balas durante las primeras doce horas de la Operación Mariscal, no dejan de aguárseles los ojos y de compungirse ante el recuerdo de las aventuras infantiles y los grandes sueños de sus hijos.

Ni dejan de dolerse por todas las vidas que se han perdido desde entonces, por las de quienes han muerto por el efecto de las balas, las de quienes han padecido largas y dolorosas enfermedades que encuentran su génesis en el miedo y la intranquilidad, las de los jóvenes cuyas posibilidades de estudio y trabajo son tan escasas como los alimentos en las despensas de sus casas de cartón, las de los niños que hoy son obligados –por las armas y las circunstancias– a vincularse a bandas criminales. Por la certeza de que a sus hijos y nietos “los disfrutaremos poquitico”.

El terror que campea por la Comuna 13 desde finales de la década del noventa, ha estado acompañado por la impunidad. Pese a las innumerables violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario, tan sólo dos miembros de la Policía Nacional, el brigadier general José Leonardo Gallego Castrillón y el coronel Álvaro Botero Mejía, han sido sancionados. Y el Estado colombiano condenado por la muerte de Martha Janeth Correa Murillo.

Pese a que nada se dice con respecto a los intereses soterrados que se posan sobre la Comuna 13, ni de los altos mandos militares, ni de los políticos que han respaldado los desmanes y excesos de la Fuerza Pública; los habitantes de este resquicio de la ciudad continúan exigiendo verdad, justicia y reparación integral, continúan reuniéndose alrededor de la vida y la memoria de sus víctimas, continúan diciéndole a la ciudad que el conflicto en la Comuna 13 no es de la Comuna 13, es de un país en el que la vida digna no es una garantía sino un privilegio.

UNA DÉCADA DE IMPUNIDAD TRAS LA OPERACIÓN MARISCAL

Soy Comuna 13, donde la memoria y la vida son presente

Pocas personas notaron que a las 3:00 de la madrugada, del 21 de mayo de 2002, se quedaron a oscuras los barrios 20 de Julio, El Salado, Las Independencias y Nuevos Conquistadores, de la Comuna 13 de Medellín, cuando tanques del Ejército Nacional destruyeron un transformador de energía para dar comienzo a la Operación Mariscal, la tercera de las seis que se desarrollarían a lo largo del año con el propósito de exterminar a las organizaciones insurgentes que operaban en la zona.
Yiseth Adriana Tascón Olarte (11 años), estudiante asesinada en desarrollo de la Operación Mariscal en la Comuna 13 de MedellínDurante doce horas y media mil efectivos de la Policía, el Ejército, el DAS, el CTI, la Fuerza Aérea Colombiana, la Fiscalía y la Procuraduría arremetieron contra la población con ametralladoras M60, fusiles y helicópteros artillados.
Sus disparos, aparentemente dirigidos contra integrantes de las FARC–EP, el ELN y los Comandos Armados del Pueblo (CAP), terminaron perforando muros, techos, ventanas, dejando nueve personas muertas, entre ellos varios niños, y 38 más heridas.
Venciendo el miedo, antes del medio día algunas personas salieron espontáneamente a la calle, elevando sábanas blancas como símbolo de protección para pedir que les permitieran llevar a los heridos al centro de salud más cercano. Cualquier petición o exigencia fue respondida con el silbido de las balas, cualquier reclamo fue asumido como palabras de guerrilleros. La comunidad toda fue estigmatizada.
Sin orden judicial alguna, miembros de la Fuerza Pública entraron a las casas, las registraron, hurtaron enceres y alimentos, y finalmente detuvieron arbitrariamente a 55 personas.
Tras diez años, sólo se ha logrado la destitución por cinco años del entonces Comandante de la Policía Metropolitana, Brigadier General José Leonardo Gallego, y la condena a la Nación por la muerte de Martha Janeth Correa.
El Ministerio Público calificó como desproporcionados los “disparos de ráfagas indiscriminadas que hacían blanco en las humildes viviendas del vasto sector habitado por 4.000 personas, dando al traste con la vida de dos amas de casa y cuatro niños, quienes por lo endebles de los materiales de construcción de sus hogares, no pudieron protegerse de los disparos cruzados, amén de otras personas, que murieron en las puertas de sus casas cuando trataban de auxiliar a los heridos”.
La impunidad continúa campante por la Comuna 13, mientras sus habitantes se reúnen alrededor de la vida y la memoria, mientras se organizan los jóvenes, las madres, las víctimas.
Hoy se puede asegurar que se sigue en la lucha
Op._Mariscal_3Y de que seguimos aunque la ayuda no sea mucha
Y que se escuchan mucho más gritos de esperanza
Que mantenemos fuertes unidos como una alianza
Se reconstruye la fe, poco a poco se avanza
Formando organizaciones que nos devuelven la confianza
Ante una guerra que arrasa
Soy comuna 13, mi barrio, mi tierra, mi gente, mi casa.
Soy Comuna 13, Klan 2ble H 13

martes, 10 de abril de 2012

LA SALA DE JUSTICIA Y PAZ SE SUMA AL CLAMOR DE LAS VÍCTIMAS DE LA COMUNA TRECE


DSC04690Reunidos en torno a los cientos de desaparecidos en la Comuna 13 durante los operativos militares y paramilitares desarrollados en el año 2002, y cuyos cuerpos fueron enterrados clandestinamente en La Escombrera; miembros del Tribunal Superior de Medellín, de organizaciones sociales y de Derechos Humanos de la ciudad y la Comuna, y familiares de las víctimas conmemoraron, en la mañana de hoy, el Día de la Solidaridad con las Víctimas con el acto de “memoria y reconocimiento” Escarbando la verdad. Desenterrando la justicia.
En medio de la ceremonia religiosa, el sacerdote franciscano Alonso Monsalve hizo un llamado a la solidaridad y al compromiso con que Nunca Más se repitan crímenes atroces como los que ha vivido la Comuna 13 a lo largo de las dos últimas décadas. “Sólo puede haber paz donde hay justicia, y sólo hay justicia donde hay diálogo”, decía.
En su intervención, el presidente de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, Rubén Darío Pinilla, explicó que la actividad se realizaba en la Comuna 13, a unos metros de La Escombrera, “porque éste es un símbolo del dolor y el sufrimiento de las víctimas, símbolo de las distintas violencias, símbolo de la unión entre las fuerzas legales e ilegales para violar los Derechos Humanos”.
“Yo creo que la justicia ha mostrado una gran impunidad frente a estos hechos y es necesario reconocerlo. Deberíamos pedir perdón por ser una justicia cómoda para el poder”,DSC04706 señalaba el magistrado Pinilla conmovido por la inercia y la impunidad que reina en los casos de desaparición forzada, por la falta de sanciones tanto para quienes han empuñado las armas como para quienes pagaron por ellas, dieron la orden de asesinato o desaparición, e idearon los crímenes.
Exigía, al igual que lo han venido haciendo las víctimas y las organizaciones que las acompañan, el cierre inmediato y definitivo de La Escombrera para comenzar la búsqueda e identificación de los cuerpos que allí han sido enterrados.
El evento, convocado por  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, organizaciones de víctimas de la Comuna 13, el Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado (MOVICE), la Obra Social Madre Laura, la Corporación Jurídica Libertad, Madres de la Candelaria (línea fundadora), la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) y la Biblioteca de Comfenalco Centro Occidental; finalizó con un acto simbólico en el que las víctimas representaron en siluetas negras a sus familiares desaparecidos.
A continuación el comunicado difundido por Mujeres Caminando por la Verdad y el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado.


COMUNICADO PUBLICO
 DSC04712El 16 de octubre del año 2002, más de mil uniformados pertenecientes al Ejército, la Fuerza Aérea, la Policía, el DAS e integrantes del CTI, así como hombres y mujeres informantes vestidos de camuflado y encapuchados, que hoy sabemos pertenecían al bloque paramilitar Cacique Nutibara, además miembros de la Fiscalía, Personería y Procuraduría General de la Nación, entraron a nuestros barrios a bordo de camiones y tanques blindados, en desarrollo de la denominada Operación Orión, ordenada directamente por el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. Durante la Operación Orión la población civil fue atacada indiscriminadamente por la Fuerza Pública, utilizando ametralladoras, fusiles y helicópteros artillados desde los cuales se causaron daños en múltiples viviendas y decenas de víctimas civiles. Algo parecido lo habíamos vivido en mayo en desarrollo de la llamada Operación Mariscal. Este año se cumplen diez años de esa pesadilla que no termina.
Estos actos fueron, sin embargo, presentados como hechos de paz. Nuestra Comuna fue denominada como el“Laboratorio de Paz más exitoso de Colombia”. Los medios de comunicación, las instituciones del Estado, la sociedad en general hablaban del milagro de la pacificación. Muy pocos se interesaron en nuestro dolor, en nuestras denuncias sobre la fuerte presencia paramilitar que quedó como resultado de las operaciones y que contó con todo el respaldo de la Fuerza Pública. Dijimos que estaban desapareciendo forzadamente a muchos de nuestros hijos, hermanos, esposos, pero no nos creyeron. Señalamos que las Escombreras se estaban convirtiendo en cementerios clandestinos de nuestros seres queridos, pero las administraciones permitieron que siguieran vertiendo escombros porque se debía respetar el derecho privado de los empresarios. Las madres, llorando, pedimos una y otra vez protección para nuestros hijos e hijas –especialmente los niños y niñas-, pero ésta nunca llegó y desconsoladas los tuvimos que sepultar en medios del dolor, la pobreza y la soledad.  Exigimos respuestas efectivas para enfrentar la situación y la respuesta fue la militarización del territorio y las obras urbanísticas, sin embargo el paramilitarismo nunca se acabó. Por eso hoy estamos nuevamente aquí pidiendo ser escuchadas y escuchados.
Hoy, 9 de abril, en el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, establecido por la ley 1448 de 2011 –ley y fecha que no fue consultada ni concertada con nosotras las víctimas–, decidimos participar para decirle nuevamente a la ciudad, al departamento y al país que:
 1. No queremos que la respuesta a nuestras exigencias de justicia y verdad siga siendo la impunidad. Queremos que los responsables de los crímenes sean investigados, juzgados yDSC04719 sancionados. Pero no sólo los paramilitares que participaron en los crímenes; queremos ver juzgados a los ex generales Mario Montoya Uribe y Leonardo Gallego Castrillón, señalados por los comandantes paramilitares de haber diseñado y ejecutado conjuntamente con los ellos la operación Orión; así como a las autoridades administrativas que por años han permitido las graves violaciones a los Derechos Humanos y los centenares de crímenes contra nuestras familias.
2. Exigimos mecanismos judiciales, forenses y psicosociales eficaces para avanzar en la búsqueda, hallazgo, entrega y esclarecimiento de los casos de desaparición forzada en la Comuna Trece de Medellín. La principal medida tiene que ser el CIERRE INMEDIATO DE LAS ESCOMBRERAS y la conformación de una Comisión interdisciplinaria e interinstitucional liderada por la Fiscalía General de la Nación y con la participación activa de nosotras las víctimas y nuestras organizaciones, que defina el método más oportuno para buscar y encontrar a nuestros seres queridos, teniendo en cuenta las propuestas entregadas por los expertos forenses de otros países como Guatemala y Perú. Una estrategia que además permita explorar otros posibles lugares donde hayan sido llevados las personas desaparecidas forzadamente. Por ello nuestra consigna de “escarbar la verdad y desenterrar la justicia”, la única reparación posible es que nos devuelvan a nuestros familiares desparecidos.  
3. Hoy más que nunca las víctimas estamos organizadas alrededor de nuestros derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición. Por ello hemos cuestionado los pocos avances que representa la llamada ley de víctimas y restitución de tierras, que por ejemplo no dice nada sobre las casas que nos fueron despojadas a las familias obligadas al desplazamiento forzado en nuestra Comuna. A muchas víctimas se les sigue negando el derecho a la reparación alegando que sus casos son consecuencia del accionar de las bandas criminales o delincuencia común y por tanto no tenemos derechos. La protección que dicen brindarnos es una burla y nuestros niños y niñas siguen estando expuestos al reclutamiento forzado, a la muerte o en el mejor de los casos al desplazamiento forzado. No existe un sistema adecuado de salud que atienda a todas las madres, esposas, hijas y hermanas enfermas a causa del conflicto. Las víctimas seguimos estando sometidas a la tramitología que nos exige, contrario a lo que dice la ley, probar los hechos y los daños, por ello debemos incluso ir a las universidades o buscar en Internet las noticias de los hechos para presentarlos como un requisito que algunos funcionarios han decidido inventarse sin importarles que con ello nos estén revictimizando. Además, no puede haber reparación integral sin garantías de no repetición y nuestra comuna sigue siendo un campo de batalla.
Finalmente, también queremos decir que, pese a todo el dolor, el atropello y la violación de nuestros derechos, no nos callamos, seguimos resistiendo y luchando para hacer de nuestra Comuna, de nuestros barrios, de nuestras calles, lugares donde los niños y niñas puedan jugar con tranquilidad, donde los vecinos superemos las desconfianzas y el tejido social comunitario nos una en la solidaridad. Nos unimos en el canto juvenil que rechaza la violencia, la corrupción y la militarización de los territorios, en la organización de las mujeres y de las víctimas, en las organizaciones comunitarias y comunales que exigen respeto por su autonomía. Nuestra Comuna está llena de vida y dignidad, de resistencia pacífica, de sueños y alternativas que tienen que ser escuchados por los gobernantes y no seguir definiendo nuestro futuro por fuera de nuestras casas y nuestras vidas.

Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado
 Mujeres en busca de verdad
9 de abril de 2012