martes, 10 de abril de 2012

LA SALA DE JUSTICIA Y PAZ SE SUMA AL CLAMOR DE LAS VÍCTIMAS DE LA COMUNA TRECE


DSC04690Reunidos en torno a los cientos de desaparecidos en la Comuna 13 durante los operativos militares y paramilitares desarrollados en el año 2002, y cuyos cuerpos fueron enterrados clandestinamente en La Escombrera; miembros del Tribunal Superior de Medellín, de organizaciones sociales y de Derechos Humanos de la ciudad y la Comuna, y familiares de las víctimas conmemoraron, en la mañana de hoy, el Día de la Solidaridad con las Víctimas con el acto de “memoria y reconocimiento” Escarbando la verdad. Desenterrando la justicia.
En medio de la ceremonia religiosa, el sacerdote franciscano Alonso Monsalve hizo un llamado a la solidaridad y al compromiso con que Nunca Más se repitan crímenes atroces como los que ha vivido la Comuna 13 a lo largo de las dos últimas décadas. “Sólo puede haber paz donde hay justicia, y sólo hay justicia donde hay diálogo”, decía.
En su intervención, el presidente de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, Rubén Darío Pinilla, explicó que la actividad se realizaba en la Comuna 13, a unos metros de La Escombrera, “porque éste es un símbolo del dolor y el sufrimiento de las víctimas, símbolo de las distintas violencias, símbolo de la unión entre las fuerzas legales e ilegales para violar los Derechos Humanos”.
“Yo creo que la justicia ha mostrado una gran impunidad frente a estos hechos y es necesario reconocerlo. Deberíamos pedir perdón por ser una justicia cómoda para el poder”,DSC04706 señalaba el magistrado Pinilla conmovido por la inercia y la impunidad que reina en los casos de desaparición forzada, por la falta de sanciones tanto para quienes han empuñado las armas como para quienes pagaron por ellas, dieron la orden de asesinato o desaparición, e idearon los crímenes.
Exigía, al igual que lo han venido haciendo las víctimas y las organizaciones que las acompañan, el cierre inmediato y definitivo de La Escombrera para comenzar la búsqueda e identificación de los cuerpos que allí han sido enterrados.
El evento, convocado por  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, organizaciones de víctimas de la Comuna 13, el Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado (MOVICE), la Obra Social Madre Laura, la Corporación Jurídica Libertad, Madres de la Candelaria (línea fundadora), la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) y la Biblioteca de Comfenalco Centro Occidental; finalizó con un acto simbólico en el que las víctimas representaron en siluetas negras a sus familiares desaparecidos.
A continuación el comunicado difundido por Mujeres Caminando por la Verdad y el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado.


COMUNICADO PUBLICO
 DSC04712El 16 de octubre del año 2002, más de mil uniformados pertenecientes al Ejército, la Fuerza Aérea, la Policía, el DAS e integrantes del CTI, así como hombres y mujeres informantes vestidos de camuflado y encapuchados, que hoy sabemos pertenecían al bloque paramilitar Cacique Nutibara, además miembros de la Fiscalía, Personería y Procuraduría General de la Nación, entraron a nuestros barrios a bordo de camiones y tanques blindados, en desarrollo de la denominada Operación Orión, ordenada directamente por el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. Durante la Operación Orión la población civil fue atacada indiscriminadamente por la Fuerza Pública, utilizando ametralladoras, fusiles y helicópteros artillados desde los cuales se causaron daños en múltiples viviendas y decenas de víctimas civiles. Algo parecido lo habíamos vivido en mayo en desarrollo de la llamada Operación Mariscal. Este año se cumplen diez años de esa pesadilla que no termina.
Estos actos fueron, sin embargo, presentados como hechos de paz. Nuestra Comuna fue denominada como el“Laboratorio de Paz más exitoso de Colombia”. Los medios de comunicación, las instituciones del Estado, la sociedad en general hablaban del milagro de la pacificación. Muy pocos se interesaron en nuestro dolor, en nuestras denuncias sobre la fuerte presencia paramilitar que quedó como resultado de las operaciones y que contó con todo el respaldo de la Fuerza Pública. Dijimos que estaban desapareciendo forzadamente a muchos de nuestros hijos, hermanos, esposos, pero no nos creyeron. Señalamos que las Escombreras se estaban convirtiendo en cementerios clandestinos de nuestros seres queridos, pero las administraciones permitieron que siguieran vertiendo escombros porque se debía respetar el derecho privado de los empresarios. Las madres, llorando, pedimos una y otra vez protección para nuestros hijos e hijas –especialmente los niños y niñas-, pero ésta nunca llegó y desconsoladas los tuvimos que sepultar en medios del dolor, la pobreza y la soledad.  Exigimos respuestas efectivas para enfrentar la situación y la respuesta fue la militarización del territorio y las obras urbanísticas, sin embargo el paramilitarismo nunca se acabó. Por eso hoy estamos nuevamente aquí pidiendo ser escuchadas y escuchados.
Hoy, 9 de abril, en el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, establecido por la ley 1448 de 2011 –ley y fecha que no fue consultada ni concertada con nosotras las víctimas–, decidimos participar para decirle nuevamente a la ciudad, al departamento y al país que:
 1. No queremos que la respuesta a nuestras exigencias de justicia y verdad siga siendo la impunidad. Queremos que los responsables de los crímenes sean investigados, juzgados yDSC04719 sancionados. Pero no sólo los paramilitares que participaron en los crímenes; queremos ver juzgados a los ex generales Mario Montoya Uribe y Leonardo Gallego Castrillón, señalados por los comandantes paramilitares de haber diseñado y ejecutado conjuntamente con los ellos la operación Orión; así como a las autoridades administrativas que por años han permitido las graves violaciones a los Derechos Humanos y los centenares de crímenes contra nuestras familias.
2. Exigimos mecanismos judiciales, forenses y psicosociales eficaces para avanzar en la búsqueda, hallazgo, entrega y esclarecimiento de los casos de desaparición forzada en la Comuna Trece de Medellín. La principal medida tiene que ser el CIERRE INMEDIATO DE LAS ESCOMBRERAS y la conformación de una Comisión interdisciplinaria e interinstitucional liderada por la Fiscalía General de la Nación y con la participación activa de nosotras las víctimas y nuestras organizaciones, que defina el método más oportuno para buscar y encontrar a nuestros seres queridos, teniendo en cuenta las propuestas entregadas por los expertos forenses de otros países como Guatemala y Perú. Una estrategia que además permita explorar otros posibles lugares donde hayan sido llevados las personas desaparecidas forzadamente. Por ello nuestra consigna de “escarbar la verdad y desenterrar la justicia”, la única reparación posible es que nos devuelvan a nuestros familiares desparecidos.  
3. Hoy más que nunca las víctimas estamos organizadas alrededor de nuestros derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición. Por ello hemos cuestionado los pocos avances que representa la llamada ley de víctimas y restitución de tierras, que por ejemplo no dice nada sobre las casas que nos fueron despojadas a las familias obligadas al desplazamiento forzado en nuestra Comuna. A muchas víctimas se les sigue negando el derecho a la reparación alegando que sus casos son consecuencia del accionar de las bandas criminales o delincuencia común y por tanto no tenemos derechos. La protección que dicen brindarnos es una burla y nuestros niños y niñas siguen estando expuestos al reclutamiento forzado, a la muerte o en el mejor de los casos al desplazamiento forzado. No existe un sistema adecuado de salud que atienda a todas las madres, esposas, hijas y hermanas enfermas a causa del conflicto. Las víctimas seguimos estando sometidas a la tramitología que nos exige, contrario a lo que dice la ley, probar los hechos y los daños, por ello debemos incluso ir a las universidades o buscar en Internet las noticias de los hechos para presentarlos como un requisito que algunos funcionarios han decidido inventarse sin importarles que con ello nos estén revictimizando. Además, no puede haber reparación integral sin garantías de no repetición y nuestra comuna sigue siendo un campo de batalla.
Finalmente, también queremos decir que, pese a todo el dolor, el atropello y la violación de nuestros derechos, no nos callamos, seguimos resistiendo y luchando para hacer de nuestra Comuna, de nuestros barrios, de nuestras calles, lugares donde los niños y niñas puedan jugar con tranquilidad, donde los vecinos superemos las desconfianzas y el tejido social comunitario nos una en la solidaridad. Nos unimos en el canto juvenil que rechaza la violencia, la corrupción y la militarización de los territorios, en la organización de las mujeres y de las víctimas, en las organizaciones comunitarias y comunales que exigen respeto por su autonomía. Nuestra Comuna está llena de vida y dignidad, de resistencia pacífica, de sueños y alternativas que tienen que ser escuchados por los gobernantes y no seguir definiendo nuestro futuro por fuera de nuestras casas y nuestras vidas.

Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado
 Mujeres en busca de verdad
9 de abril de 2012

viernes, 30 de marzo de 2012

ESCARBANDO LA VERDAD, DESENTERRANDO LA JUSTICIA

“PALABRAS Y RESISTENCIAS EN LA COMUNA 13”.

La violencia desatada durante y después de las incursiones militares y paramilitares en la Comuna 13 durante el año 2002, ha dejado profundas heridas en sus habitantes y en familias que, viviendo en otras zonas de la ciudad, han dejado un trozo de sus vidas en este lugar.
En muchos casos el dolor, y el miedo que lo acompaña, ha sido la razón del silencio y la parálisis, pero en otros –en muchos otros- se ha constituido en motor de las exigencias de verdad y justicia.
 
 

jueves, 15 de marzo de 2012

“¡Por nuestra memoria y dignidad, soy comuna 13!”

Por Redaccion Plano-Sur
Siendo las 3 de la tarde aproximadamente del sábado 25 de febrero, miembros de organizaciones defensoras de derechos humanos, ciudadanos de Medellín, familiares de víctimas de la Comuna 13 y medios de comunicación nos dimos cita en ese territorio medellinense duramente golpeado por el conflicto armado interno con el firme propósito de proclamar al unísono: “¡Soy Comuna 13, donde la memoria y la vida son presente!”.

Partimos desde la entrada a Villa Laura, seguimos hacia las Independencias, por las escaleras eléctricas -esas que se predican públicas, pero por cuyo acceso algunos miembros de bandas han llegado a cobrar $500 a los moradores de viviendas cercanas, y que, todo debe decirse, son un esperpento y un derroche-, y luego, hacia el veinte de julio para finalmente bajar hasta San Javier.
Se valía todo: canciones, bailes, consignas, pitos y máscaras coloridas.
Y las consignas llenaban de color y sentido a la marcha, proclamando:

“¡Escarbar la verdad, desenterrar la justicia, no más escombros sobre la memoria de las víctimas!”
“¡Ni perdón ni olvido para los crímenes de lesa humanidad!”

“¡Sí señor, cómo no, el estado los mató!”
“¡Ni perdón ni olvido para el mayor general Mario Montoya.. culpable!”
“¡Somos víctimas, fue el estado y los nombres no olvidamos, ni Orión ni Mariscal!”
“¡No a la militarización de nuestros sueños, de nuestros suelos, de nuestras vidas.!”
“¡Por qué, por qué, por qué nos asesinan si somos la esperanza de américa latina.!”
“¡Por nuestra memoria y dignidad, soy comuna 13.!”
“¡Por el cierre de la escombrera, soy comuna 13.!”
“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos.”
“¡Por nuestra memoria y dignidad, soy comuna 13!”

En el 2012 se cumple el aniversario 10 de las operaciones Orión y Mariscal y para la abogada Adriana Arboleda, miembro de la Corporación Jurídica Libertad (CJL), con este acto se quiso llamar la atención sobre un hecho que terminó afectando y recayendo directamente contra la población civil dejando un centenar de personas muertas y desaparecidas; además, la comuna sigue siendo escenario de paramilitarización, de control social y es necesario, precisa, dar una voz de aliento a una comunidad aterrorizada para denunciar estos hechos.

En la comuna 13 se habla de más de cien desapariciones forzadas. Recientemente Alias “Don Berna” reconoció que dicha operación fue diseñada y ejecutada conjuntamente entre miembros de la Cuarta Brigada del ejército y miembros del entonces Bloque Cacique Nutibara; por estos señalamientos, enfatiza la necesidad de que se abra investigación formal contra Mario Montoya Uribe y Leonardo Gallego, en ese entonces comandantes de la Cuarta Brigada y de la Policía metropolitana, respectivamente.
Por esos motivos, para la abogada Arboleda, es necesario insistir, desde los diversos espacios de incidencia política, que Colombia sigue siendo un país en guerra y que una opción fundamental es la apuesta por la solución política y negociada al conflicto armado interno para enfrentar sus causas, así como acompañar a las víctimas en la exigencia de sus derechos y fortalecer los procesos organizativos para enfrentar las situaciones de guerra.

La CJL acompaña a las víctimas mediante la representación en procesos penales a nivel nacional e internacional y acompaña en el proceso organizativo mediante el Movimiento nacional de víctimas de crímenes de estado, así como en el proceso de formación de las víctimas, para que puedan avanzar en sus exigencias al estado en su propia voz de garantía y reconocimiento de los derechos que les han sido negados.

A esos efectos, la Campaña Soy Comuna 13 reúne una serie de iniciativas que recogen la voz de ciudadanos de Medellín, cuyas reivindicaciones comprenden el objetivo principal de que exista investigación, juzgamiento y condena de los responsables de las instituciones que hace diez años adelantaron las operaciones Orión y Mariscal, so pretexto de recuperar el orden en una zona disputada por milicianos y paramilitares pertenecientes al Bloque Cacique Nutibara.


Mientras la marcha carnaval proseguía, y en medio del acompañamiento de miembros de la fuerza pública, Policía Nacional y Policía Militar, no tardó en conocerse que un miembro de la fuerza pública, vestido de civil, se encontraba grabando uno de los momentos más álgidos de la marcha: el momento previo al ingreso a la zona de escaleras eléctricas, donde se hacía una proclama política en honor a la dignidad de las víctimas de la comuna 13 y como uno de sus homenajes. Preguntado a uno de los miembros de la Personería, especialmente de Derechos Humanos, por qué no podía solicitarle que borrara la información grabada y no simplemente que guardara el equipo, este respondió que esa actividad no riñe con las funciones de policía y que lo que podría hacerse era identificarlo con su superior.

Plano Sur lamenta profundamente este hecho, puesto que con estas tácticas el Estado demuestra que su tónica frente a las reivindicaciones de derechos de víctimas sigue siendo el uso de una estrategia de desprestigio y estigmatización sobre quienes alzan su voz contra hechos de los que es directamente responsable, sin dejar de decir, además, que una vigilancia usando vestimenta civil, ya no es vigilancia sino espionaje, y de la más rancia estirpe.

La reivindicación de la memoria, la vida digna y en paz tienen que concebirse siempre como una demanda más que justa, una demanda natural de quienes nos asumimos seres políticos, ciudadanos que quieren reinado permanente de la justicia, no la del Estado, no la de sus órganos de fuerza ni judiciales, sino la de la gente que no quiere más la militarización permanente de su cotidiano.


Por su parte, para Robeiro Muñoz, del Colectivo Semillas de Libertad, expresa que mientras no exista una política integral seria de seguridad social que incluya trabajo, salud, vivienda y educación, aquí no se podrá lograr una paz, por así decirlo, integral.


Ya en el punto de llegada, Doña Nelly Vélez, una valiente madre de uno de muchos hombres fallecidos en medio del fuego disparado, según ella, por la fuerza pública, que se había impuesto en la zona que habitaba con de sus hijos, decidió compartir al equipo de Plano Sur el siguiente testimonio:

“En la comuna 13, por el lado de Los Conquistadores, entró supuestamente los milicianos, terminaron los milicianos pero siguieron los mismos porque cambiaron de nombre.

Y cuando la operación Orión, eso fue un miércoles, entraron los del ejército, y al jueves, supuestamente sacaron todos los milicianos, amanecimos con todo el ejército profesional, el que mandó Uribe para limpiar la comuna 13, es decir, sacar a los milicianos.

Elkin estudiaba, y ese día 17 de octubre, madrugó a estudiar, yo le dije que no fuera pero él dijo que ya estaban los soldados profesionales, que ya no teníamos peligro. Y cuando venía de estudiar, se encontró con el hermano, que le dijo que tenía que hacer una encuesta, lo acompañó y se fueron a hacerla cuando los cogió por allá la balacera por Belencito, y cuando iban entrando a la casa por el lado del solar para evitar los soldados que estaban al frente, estaban corriendo una puerta, y se encendió una balacera horrible, como matando un delincuente. Eso estaba lleno era del ejército que habían mandado, habían tanquetas, y esas balas venían de allá. Yo recogí balas, me volvieron la casa nada. De eso hace ya nueve años y nos dicen que hay que esperar. Por todos lados eso estaba lleno de ejército, lo que sí sé es que milicianos no fueron porque ya se habían ido. Para mí, fue el ejército, porque ellos eran los únicos que estaban allá. Él era seminarista capuchino, estaba en un receso, estudiaba y trabajaba. Y cuando lo mataron pues en El Colombiano salió que era una bala perdida, pero eso no fue una bala perdida, porque fue mucha la bala que le dieron y nosotras metidas debajo de la cama, las balas entraron hasta a la cocina, entre botellas de gaseosa. (…). Intentábamos sacarlo y medio salíamos cuando ya nos daban bala, bala y bala (…).

El comentario que yo escuché fue que limpiar el barrio era que a todo lo que se movía le dieran bala, ese día hubo muchos heridos, más muertos (…). La entrada del ejército no ayudó a la comunidad, ellos le daban era dizque a lo que se moviera (…)”.

Nueve años después para esta familia, diez, para otras, quedan muchas interrogantes aún; se sabe que hay cuerpos en la escombrera, pero nadie se atreve a desenterrarlos, y con ellos, a desentrañar la verdad lo sucedido, una verdad que, por lo pronto, se encuentra en la memoria de quienes perdieron a sus seres queridos en un conflicto que no les pertenece, y que dejó tras de sí una estela de muerte prodigada sin ton ni son.

martes, 21 de febrero de 2012

MARCHA CARNAVAL POR LA VIDA - 25 DE FEBRERO - COMUNA 13

CARNAVAL POR LA VIDA

En la Comuna Trece deseamos un 2012
donde la memoria y la vida sean presente

A pesar de que ya van diez años desde que en la Comuna 13 se desarrollaron una serie de operativos militares –entre ellos Mariscal, Antorcha y Orión– con el propósito de exterminar a las organizaciones insurgentes que operaban en la zona; aún hoy sus habitantes sufren las consecuencias de la pacificación a sangre y fuego.
No han logrado dejar atrás el terror producido por el ingreso de la Fuerza Pública y, tras ellos, paramilitares del Bloque Cacique Nutibara (BCN); el sonido de los helicópteros militares sobrevolando la zona y disparando sobre los techos de zinc, el olor a sangre emanado de los cuerpos inermes en las ceras y calles, el miedo de cuando salían para el trabajo o regresaban a sus hogares entre el silbido de las balas, la mudez de quienes un día hacían planes para un futuro que quedó en el aire al desaparecerlos, el terror en la mirada de las mujeres y los hombres que fueron abusados sexualmente.
Muchos pensaron que finalizados los operativos militares, quedarían atrás los combates permanentes, las ráfagas, las explosiones, los gritos, los silencios, las muertes.
Hoy continúan viviendo en medio de las confrontaciones, algunas con la intensidad de las pasadas. Las estructuras paramilitares han logrado consolidarse de tal forma en la Comuna que los jóvenes no pueden ni pasar de un barrio a otro porque son asesinados, para los comerciantes se ha vuelto tan rutinario pagar la “vacuna” como pagar los servicios, a las casas continúan llegando panfletos amenazantes, se siguen imponiendo toques de queda.
Pero miles de hombres y mujeres, miles de jóvenes de la Comuna, han venido respondiéndoles al silencio y el terror con música, baile, pintura, palabras de esperanza y de transformación.
A ellos nos hemos sumado personas y organizaciones de toda la ciudad a través de la campaña “Soy Comuna 13. Donde la Memoria y la Vida son Presente”, con el objetivo de visibilizar la vulneración de los Derechos Humanos y todo el conflicto que se ha vivido en la zona desde el desarrollo de los operativos militares y paramilitares de 2002.
En torno a esta apuesta, el próximo sábado 25 de febrero realizaremos el Carnaval por la Vida, una fiesta que recorrerá algunos sectores de la Comuna, celebrando la lucha y resistencia de sus habitantes por el logro de una vida digna como principio para alcanzar la paz.
El recorrido comenzará en la Iglesia del Convento de la Madre Laura, donde nos encontraremos a las 2:00 de la tarde.
Los invitamos, además, a que lleven máscaras, pitos, gorros, todo lo que necesitemos para hacer un Carnaval por la Vida. Además de agua, sombrilla y demás utensilios para hacer más cómoda una caminata de aproximadamente dos horas.
Algunos buses trasladarán a quienes no vivan en la Comuna, desde el Teatro Pablo Tobón Uribe hasta el punto de salida del recorrido, a la 1:00 de la tarde. Para viajar en ellos deben inscribirse en el número 2516350 extensión 107, o el correo electrónico comunicacionescjl@gmail.com .

 

jueves, 15 de diciembre de 2011

DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Concierto por la Vida, la Memoria y la Paz
Comunicado Público


Más de medio siglo ha pasado desde que, el 10 de diciembre de 1948, fue proclamada la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de Naciones Unidas, en medio del caos y la devastación dejados por la Segunda Guerra Mundial.

A partir de entonces se ha determinado que los Estados tienen la imperiosa responsabilidad de garantizar la protección de los Derechos Humanos a todas las personas del mundo sin distinciones raciales, religiosas, sexuales, socioeconómicas o políticas; que la promoción y respeto de la dignidad humana son necesidades ineludibles para la construcción, consolidación y mantenimiento de la democracia.

No obstante, 53 años después continuamos reuniéndonos, no alrededor de los logros obtenidos en materia de Derechos Humanos, sino desafortunadamente en torno a su violación, a los ultrajes e injusticias, a la explotación y opresión que soportan las mayorías; en últimas, al impedimento de la libertad y la dignidad humana.

Este 10 de diciembre nos congregamos para oponernos a la flexibilización laboral que tiene a miles de familias pasando hambre; a las empresas trasnacionales que están devorando el planeta, arrasando las fuentes de agua, las selvas vírgenes, los territorios de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes; a las fronteras que se cierran ante los ojos impávidos de los peregrinos, exiliados, despojados; a los gastos militares en aumento, a la sacralización de la violencia contra la diferencia. Nos reunimos hoy 10 de diciembre de 2011 porque no estamos dispuestos a tolerar la difusión del miedo y la imposición de la resignación.

Nos oponemos a que se hable de igualdad como un eufemismo para ocultar las profundas brechas sociales, para encubrir las diferencias entre quienes acceden a la educación y quienes deben conformarse con opciones laborales indignas; entre quienes tienen tarjeta dorada para atención médica y quienes apenas si cuentan con SISBEN y deben someterse a largas horas de espera y una atención de pésima calidad; entre quienes logran obtener empleos con todas las prestaciones sociales y quienes se ven abocados a la vida delictiva como única alternativa para la sobrevivencia; entre quienes habitan zonas seguras y disfrutan de todos los servicios básicos y quienes viven en las laderas que se escurren con el invierno, quienes desconocen el agua potable que se obtiene al abrir la canilla, se conectan a redes ilegales de electricidad y ven correr los desechos por los caminos. Nos oponemos a que se pregone igualdad mientras exista un mundo para los que poseen y otro para los desposeídos.

Nos oponemos a que se diga que la vida es respetada y garantizada cuando en nuestros barrios caen niños y jóvenes por las balas y la miseria indistintamente; cuando la gente no puede disfrutar las noches cálidas conversando con los vecinos porque debe obedecer el toque de queda, en las mañanas debe correr al trabajo en medio del silbido de los tiros y regresar a sus hogares para continuar enfrentando la misma violencia y la misma miseria, violenta por demás.

Es inaudito que se grite a viva voz el respeto a la vida cuando la oposición es acallada con fuego, cuando millones de personas son sometidas a vivir –apenas existir– sin conocer el paradero de sus familiares desaparecidos; cuando miles de jóvenes son engañados con oportunidades laborales y obligados a portar un uniforme militar para, finalmente, acribillarlos en nombre de la patria y hacerlos pasar por guerrilleros caídos en combate.

Nos oponemos a que se llame libertad a la palabra censurada y la idea perseguida; a que se nombre seguridad a la construcción de cárceles y la penalización de todo lo que se salga de los parámetros establecidos; a que se entienda por dignidad a la exclusión, el hacinamiento, la insalubridad, las enfermedades endémicas que pululan en los centros penitenciarios de Colombia.

Porque resistimos y porque caminamos tras la utopía de un mundo distinto, el día de hoy estamos reunidas organizaciones de Derechos Humanos, de víctimas, de desconectados, de presos políticos, de estudiantes, de jóvenes, para invitar a reflexionar y continuar reclamando por condiciones de vida realmente dignas y el respeto y garantía de los Derechos Humanos.


YO TAMBIEN SOY COMUNA 13

Hola amigxs activistas, trabajadorxs sociales, defensores de derechos humanos y todo aquel o aquella que lucha y pelea por una vida digna, libre y en armonía, les saludamos y a la vez les hacemos una invitación.
Desde días pasados, diferentes organizaciones de la ciudad de Medellín venimos encontrándonos en una campaña llamada Soy comuna 13 “donde la memoria y la vida son presente”; esta campaña trata de visibilizar la vulneración de los Derechos Humanos y todo el conflicto que se ha vivido en la comuna 13 desde la operación orión realizada por el ejército nacional en el año 2002; una operación que dejó como victimas a mujeres violadas, muertos, desaparecidos, torturados y una historia triste en la comuna.
Las organizaciones que hacemos parte de esta campaña nos sentimos comuna 13, por este motivo y con la solidaridad como principio para la emancipación y la búsqueda de un mundo diferente, queremos que ustedes también se sientan comuna 13, se solidaricen con el conflicto que allí se vive y nos envien sus grabaciones de video con sus rostros en primer plano diciendo la frase “Soy Comuna 13, donde la memoria y la vida son presente”.
Esperamos sus aportes y compartirles, muy pronto, una pequeña producción audiovisual sobre la campaña Soy Comuna 13. 
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Campaña
SOY COMUNA 13
Donde la Memoria y la Vida son Presente
Octubre 14 de 2011 a diciembre 14 de 2012

http://soycomuna13.blogspot.com/